El legado radiante de Carlos Pérez de Rozas sigue vivo


Mientras nos preparamos para los Premios ÑH20, convocatoria abierta a partir del 12 de octubre, reunimos algunos comentarios del jurado de la pasada edición para saber más sobre el proceso de juzgar, sobre su experiencia e impresiones. 

Fernando Rapa Carballo es diseñador gráfico, docente de Tipografía en la cátedra Fontana de la UBA (1994/1996). Coeditor de la revista de arte + Qomix “Lápiz Japonés”. Desde 1998 vive en España. Trabajó para el estudio Cases i associats de Barcelona, para los diarios Olé y Clarín de Buenos Aires, El Comercio de Lima, Corriere della Sera y Gazzeta dello Sport de Milán, Lance! de Río de Janeiro, Milenio de México DF y Diário de Notícias de Lisboa, entre otros. Lleva publicadas dos entregas del libro “Correo Basura”. En 2010 editó el libro “Antifichus/200 años de historia argentina” y realizó la exposición “200 años rediseñados” en la Casa América de Madrid. Edita una vez al año el libro/fanzine Viernes Peronistas.
Fue el director de arte del extinto diario Público. Hoy está a full con la revista Mongolia (codirector)


Enfrentarse a una competición como los ÑH en estos tiempos confirma que la profesión, a pesar de los vaivenes económicos de los medios, sigue viva y pujante sin sacrificar un milímetro de creatividad a la hora de plasmar la información en cualquier soporte. Al ver el conjunto de trabajos presentados, sigue sorprendiendo la energía vital con la que se elaboran cada día los periódicos. Es verdad también que se comienza a ver el trasvase de esfuerzos y recursos hacia lo digital, lo que confirma que habrá profesión para rato, sea el formato y la plataforma que sea.

Sobre el papel y en España, festejo que un periódico como El Mundo se invente nuevos formatos diarios en el suplemento Papel, donde se ‘arrevista’ y abandona la rutina de la página de ‘maquetero’. Asimismo, merece una mención el estándar de calidad tan alto que ha alcanzado El Mundo con su cuidada revista EME.

Mención especial por la calidad fotográfica, a la que nos tiene acostumbrados, merece el departamento de diseño de El País. Por la variedad de temas diarios, por su valiente decisión de ilustrar cada vez más y por su cuidado desarrollo en su dominical El País Semanal. No puedo dejar de mencionar otras habituales apuestas de diarios que mantienen alto el listón: El Correo de Bilbao o Sur de Málaga, entre otros.

En Latinoamérica, celebro que diarios pequeños y vigorosos como O Povo, de Brasil, mezclen un diseño altamente depurado y, a la vez, popular, con ideas rompedoras de presentación que se diferencian de la aburrida media de lo previsible y estándar. Además, contradicen el viejo y equivocado tópico de que ‘popular’ significa zafio, banal y poco inteligente. Reconozco también el valor de El Sol de México, que, con una maqueta muy compacta, resuelve de manera excelente y ensalza la puesta en página de los temas diarios.

De las portadas, me quedo con una de un diario popular, Extra, de Río de Janeiro, en la que en lugar de cebarse con el morbo de la violencia callejera de la ciudad, va más allá y editorializa sobre una cuestión de emergencia nacional.

Me han conquistado los derroteros de los digitales, con nuevas vertientes que ya exceden el breaking news. En primer lugar, un reportaje extenso en español del South China Morning Post titulado ‘Cómo la plata cambió al mundo’. Después, La Nación, de Argentina, con dos piezas que demuestran que disponen de uno de los mejores equipos en visualización de datos (también) en formatos digitales y muy cerca de la actualidad. En el caso de la tragedia del submarino ARA San Juan, el departamento de diseño e infografía consiguió mostrar y reconstruir lo que millones de personas se estaban preguntando y ni siquiera se imaginaban. Por otro lado, encontraron el equilibrio entre información y puro servicio con una pieza sobre la inflación, ‘Cómo subió tu changuito’. Ambos fantásticos.

Para finalizar, me gustaría destacar el mejor trabajo —a mi juicio— del certamen. Se trata de una investigación del periódico El Comercio, de Perú, que se asemeja a un reportaje de televisión. Rigor, ritmo en el relato y una puesta en escena magnífica, presentada en dos piezas: ‘Brevete para un ciego’ y ‘La bestia de Petit Thouars’. Se nota que ambas fueron preparadas por una redacción que no se apoltrona y sale a la calle, poniendo el periodismo por delante de todo lo demás.

Cómo me alegra que el optimismo radiante de Carlos Pérez de Rozas esté presente en cada uno de los trabajos premiados. ¡Va por ti, Carlos!

Este texto fue escrito para el libro ÑH19 que reúne los trabajos

ganadores de la edición de 2019 y las impresiones del jurado.

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