Has leído bien, sí: ¡diseño periodístico!


El Capítulo Español de la Society for News Design (SNDE) y la SND Sudamérica impulsan el mejor periodismo visual en España, Portugal y América Latina a través de los premios y del congreso ÑH. Los diarios y las revistas galardonados en 2018 certifican la importancia decisiva de la presentación de las noticias para llegar a las nuevas audiencias y garantizar el futuro de los medios en cualquier plataforma.

En algunos países es ejercido por mayoritariamente diseñadores; en otros —los menos—, por periodistas. Da lo mismo: el diseño periodístico suele ser considerado un pariente pobre del diseño editorial y gráfico. “Se nos considera un poco maltratadores. Maltratadores tipográficos, sobre todo”, bromea Javier Errea, periodista, diseñador y consultor de diarios al frente de su estudio Errea Comunicación, y desde el año 2000 presidente la SNDE y director de la SND para Europa Mediterránea. Despreciado en cierta forma en las escuelas, “la verdad es que tampoco sus profesionales han hecho gran cosa para desmentir los tópicos”, hace autocrítica Errea.

A esta cierta indefinición, disimulada durante los años de la revolución tecnológica en las redacciones de finales del siglo XX, cuando los medios nadaban en la abundancia, se suma ahora la crisis más profunda que ha vivido nunca el sector: está en peligro el futuro de muchos diarios y revistas. Ante esto, ¿qué pueden hacer los periodistas visuales?, ¿cuál es su función en un momento tan difícil?

Rodrigo Sánchez, director de arte de El Mundo, no lo duda: “El diseño tiene cada vez más importancia. En la medida en que los medios impresos van a menos, su diseño tiene que ir a más: más calidad, más compromiso, más imaginación, mejor acabado y más preciso, más respeto por el lector… El diseño ha de ayudar a un medio a convertirse en un producto premium, casi gourmet. Un producto que se diferencie claramente del producto digital, que es frío y anodino. ¡Justo lo contrario de lo que hoy se está haciendo!”

Sónia Matos es directora de arte del diario Público en Lisboa. Público ha sido elegido diario de circulación nacional mejor diseñado del año en los ÑH2018. Para ella, el desafío es “cómo cautivar al lector, cómo hacer para que lea de principio a fin, cómo seducirlo para que vuelva y vuelva y vuelva”. Ésa —y no otra— es la complicadísima y decisiva misión de los diseñadores hoy en un medio de comunicación.

La misión evangelizadora de la SND

La Society for News Design (SND) impulsa desde hace cuatro décadas la calidad del periodismo visual en todo el mundo. De su vocación evangelizadora se encargan en el ámbito español, portugués y latinoamericano la SNDE y la SND Sudamérica. Ambas organizan los premios ÑH, que designan las publicaciones mejor diseñadas del año en estos países. Esta cita cumple ahora quince años. Las conferencias ÑH celebradas este otoño en Buenos Aires y Madrid han certificado la vigencia del diseño. Decenas de profesionales han insistido en que diseño y periodismo no sólo no están reñidos sino que son aliados imprescindibles para atender mejor a las exigentes audiencias actuales. “En realidad, no cabe un buen periodismo sin diseño, entendido éste como la expresión visual auténtica del alma de una publicación”, zanja Javier Errea.

Cuando los premios ÑH al mejor diseño periodístico fueron creados, en 2004, las ediciones digitales de los diarios apenas balbuceaban y el sector se mantenía robusto y orgulloso, ajeno a cuantos indicios presagiaban un declive inminente. Tan robusto y tan orgulloso, y tan ingenuo, que internet era abierto y gratis: nadie o casi nadie se planteaba entonces cobrar por contenidos. Quince años más tarde, los ÑH han dejado de ser una convocatoria estrictamente peninsular, se han abierto a medios del continente latinoamericano y los trabajos digitales rozan ya el 20% de los enviados a concurso en 2018.

La realidad de los ÑH hoy es ésta: casi 2.500 trabajos impresos y digitales de 118 medios y 16 países. No faltan las grandes cabeceras: El País o El Mundo de España, La Nación o Clarín de Argentina, O Globo o Folha de S. Paulo de Brasil, El Tiempo de Colombia, El Comercio de Perú, El Mercurio de Chile, o los mexicanos El Universal y Excélsior… Pero tampoco otras más modestas. “Los ÑH nacieron para descubrir, compartir y reconocer la excelencia del mejor periodismo visual en nuestros países. No sólo en los grandes medios sino también, y sobre todo, en las publicaciones pequeñas, los diarios locales y regionales, que tradicionalmente no se plantean participar en este tipo de premios, seguramente acomplejados por su tamaño. La realidad es que muchas de las mejores cosas que vemos cada año proceden de estos diarios”, explica Errea.

Con estos números, los ÑH sirven para medir la temperatura gráfica de nuestros diarios y revistas, antes vigorosos y ahora más escuálidos por culpa de la crisis del modelo de negocio. “El estado de salud de nuestro periodismo visual es bueno. España tiene ejemplos de revistas impactantes como GQ o Vanity Fair. Y la ganadora de este año, Man on the Moon, que justo acaba de nacer, muestra rasgos de irreverencia y modernidad muy destacables. En general, yo diría que los diarios generalistas arriesgan menos en sus ediciones principales y más en sus suplementos, al menos en el papel. En el ámbito digital, seguramente porque se necesita más tiempo de planeamiento y ejecución y porque se depende de una buena ‘performance’ tecnológica, todo es mucho más tímido. En un momento en el que tanto se habla del final del papel, creo que todavía hay espacio para que productos de calidad sobrevivan”, hace balance Sónia Matos. El brasileño Saulo Santana, director de Arte de Bild am Sonntag, el mayor dominical europeo, añade: “He visto aquí cambios y rediseños mucho más radicales que en países como, por ejemplo, Alemania, donde trabajo. Tengo la sensación de que los rediseños son hechos allí con más reservas y que se toma más en consideración el impacto que tienen para el lector”, asegura Santana, que ha formado parte del jurado de los ÑH2018.

“La calidad de las ediciones impresas se mantiene pese a los serios recortes que los medios han debido aplicar debido a la crisis del modelo de negocio o de la forma de manejarlo. En lo digital no se aprecia la misma calidad. Yo diría que la salud es buena en papel y mediocre en lo digital. En el mundo la situación es muy parecida con una excepción: The New York Times”, destaca Jaime Serra, el infografista más influyente del mundo en las últimas décadas, hasta hace un año director de infografía e ilustración de La Vanguardia en Barcelona y miembro también del jurado de los premios este año. Serra añade: “Usabilidad, jerarquías, lectura y, por qué no, también atractivo visual: todo es más poderoso en papel. La experiencia de informarse sigue siendo más rica aquí. Es una mala noticia si tenemos en cuenta que los medios tienen puesta su atención principalmente en los soportes digitales”. Miguel Ángel Jimeno, profesor de Edición y Proyectos en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, no opina igual: “Veo más trabajo, más alegría, más ideas… en el mundo digital”. Alexandro Medrano, director corporativo de Innovación y Planeación Estratégica de Grupo Imagen (México), se muestra preocupado por un cierto estancamiento. “Hace falta reconocer en nuestras publicaciones aciertos y errores para generar autocrítica y crecer. El periodismo visual en la zona tiene tiempo sin ejercitarse, es obeso, requiere ejercicio creativo. Veo muchos periódicos con maquetas increíbles, pero con deficiencias en la ejecución de los trabajos diarios. La tecnología puede ser un arma de doble filo: hace crecer exponencialmente la creatividad o la aniquila. En general, hay poco nivel de exigencia; mucha pasión pero poca disciplina; mucha tecnología pero poca creatividad”.

¿Hay diarios bonitos y feos?

En este punto Jimeno rompe una lanza en favor de la prensa popular, inexistente en España. “Los diarios populares son los únicos que saben lo que quieren porque conocen mejor que nadie a quién se dirigen”, subraya. Abordamos aquí una cuestión delicada y muy importante. Y es que los diarios populares han sido asociados siempre al mal diseño e ignorados incluso por la propia SND. “¿Quién dice si un diario es bonito o feo? ¿En función de qué parámetros? Al identificar buen diseño con una determinada estética o con unos estándares concretos, y premiar solo un tipo de publicaciones y despreciar otras, los diseñadores cometemos un gran error de enfoque”, censura Javier Errea. “En los ÑH hemos querido ser especialmente sensibles a los diarios populares porque no hay buen o mal diseño sino diseño ajustado o no ajustado a los lectores de un medio. Está costando atraerlos porque son muchos años de darles la espalda, pero tenemos confianza”, apunta Gustavo LoValvo, diseñador argentino, ex director de Arte de Clarín y responsable de la SND Sudamérica. “Tenemos mucho más para aprender de los diarios populares de lo que pensamos. Estos diarios han sido siempre ignorados y, sin embargo, siguen vendiendo millones. Hay algo que saben hacer mejor que nadie: conocer y acercarse a sus lectores. Es su base para contar historias, el secreto de su estrategia y de su diseño”, corrobora Saulo Santana, quien pone el dedo en la llaga al decir que los diseñadores muchas veces trabajan sin tener en cuenta a los destinatarios de la información, sean lectores de productos impresos o usuarios de plataformas digitales: “Hay algo que me preocupa mucho cuando hablamos de periodismo visual: nuestros lectores. A veces, me pregunto, ¿en qué momento nos comenzamos a olvidar de ellos?˝

Suena obvio, pero todas nuestras decisiones dentro de un diario deberían girar en torno al lector. Me da mucho miedo cuando veo kits de tendencias que se repiten en algunas publicaciones. Para mí, esto es una falta de respecto al lector. Me encantaría ver más diarios que se atreven a ignorar las tendencias dominantes de diseño y que deciden contar sus historias de forma única. Diarios que conozcan más a su a lector y a su entorno, que usen elementos del mundo del lector para contar esas historias, y no fórmulas escuchadas o vistas en congresos de diseño”.

Volviendo al punto de partida, resulta pertinente la mirada de Alexandro Medrano, que invita a los diseñadores a dar un paso al frente y constituirse en impulsores estratégicos de innovación y transformación en sus organizaciones. “Aún tenemos la oportunidad de expandir nuestras habilidades como diseñadores y aprovecharlas para el crecimiento de nuestras empresas. La forma de pensar que tenemos, nuestra capacidad para crear y ejecutar a partir de una necesidad de empresa o mercado nos permiten asumir otro papel, y un papel que sume beneficios económicos palpables.

Evolucionemos. Hagamos las cosas diferentes, si queremos resultados diferentes”, invita. Y por ahí se vislumbra un nuevo futuro para el diseño periodístico.


Captura de pantalla 2019-06-17 a las 12.44.15Este texto fue escrito para la revista Experimenta. Se publicó en el número 80, correspondiente a los meses de enero a marzo de 2019.

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